sábado, 22 de octubre de 2011

domingo, 14 de noviembre de 2010

Ene menos uno (dis-curso)

 Dicen que los viajes a la luna se postergaron “Hasta nuevo aviso”, pero nadie escuchó. En este lugar aprendimos mucho pero ni una regla, ninguna sola. Que no somos pernos de ni una máquina, pernas quizá… pero pernos nunca.

Cuando todas se vayan de este planeta y dejen nuestro universo deshabitado con latas de cerveza rodeando al general Bustamante, divagaremos entonces entre amar nuestro destino sobre rieles oxidados o sentarnos en el roído mostrador del ranchito para conversar sobre mallas, flautas, paletas o tal vez trepas; recordando aquella sotana cuadrillé celeste, celeste que es lo único que tiene en común con el cielo, porque de castidad tiene poco.

  Así conformamos un universo. Nuestro universo de ciudades construidas con libros y guías que se leen a contra luz pero no del faro protector donde duermen muchos anhelos, sino desde la luz de nuestros propios ojos.  Algo que ciertamente no se nombra con la palabra azar rige estas y otras cosas, otra ya recibió en otras borrosas tardes los muchos libros y la sombra, y muchas más la recibirán sin duda.

Que en nuestra simetría interplanetaria existieron también profetas capaces de hacernos soñar con lógica y tablas de verdad. Y la verdad es que la relatividad es verdadera siempre y es relativamente cierto que las pruebas sirven más para prender el fuego real que el verdaderamente relativo de nuestra cabeza.

La pregunta es clara ¿Cuál de las dos escribió este poema? ¿Habrá sido Carmela que con su Prat se aseguro o nosotras que aprendimos que entre dos mujeres también se puede escribir?

Ahora es mi deber decirles compañeras que llamadas, visitas y reuniones construyen casitas de paja, aquellas que cualquier lobo mal intencionado pudiese botar. Con recuerdos de piedra construyamos nuestra roma.  Roma o amor que frente a un espejo es lo mismo se unió sumergida en el mediterráneo al otorgarse el derecho de ciudadanía a todos los hombres libres del Imperio, estas como muchas otras decisiones fue tomada sabiamente por el Emperador Valenzuela.

Ya se abrirán las grandes puertas por donde caminará la carmeliana libre, dejando atrás graderías que llegan al cielo iluminado por puntos de psu estrellados. Y aun que quisiéramos que nunca deje de florecer la Rosa en el Valle, ni la virgen del Carmen que en su santa Gloria nos cuide de zapatillas y pañuelos, después de todo de pequeños enemigos se hace la rutina pero también de grandes aliados.Así somos incapaces de pasar por alto a aquellos familiares que de sangre tienen poco, pero que en más de alguna ocasión nos ayudaron en la búsqueda de algo con que limpiar o romper candados y a vaciar basureros llenos de estragos de colación, invitados quedan a acompañarnos en anécdotas y recuerdos.

Un momento déjame pensar, déjame pensar y decirte que yo como tú siento miedo del futuro que nos espera al salir por última vez de donde antes no nos importo salir. Miedo , miedo hasta de mi misma, miedo es la palabra que se esconde entre tanta despedida.. ¿Qué tan lejos quedará la luna?

Ya son las ocho diez y a pesar de que dicen que los viajes  a la luna se postergaron “Sine Die”, zarpan todas las madrugadas, aunque  algunos se desvíen y otros apenas lleguen. Pilotos conozco unos cuarenta y tres  y naves unas cuantas, las metas titilan como estrellas cada vez más cerca. 

Y así como me dijo Cortázar yo les digo: Tristes gotas, redondas e inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.
Señora impregnada en cloro, desteñida de desdichas
que cabizbaja camina por la vereda del frente
yo nunca entendí por qué decian que el cloro era un gas.
Pero ella lo tenía muy claro, estaba inflada de tanta limpieza de baño.
Señora es usted muy interesante, no le parece? A la señora nada le parece.
Yo nunca la había visto como ese día en que la micro amarilla de sarro
paró justo cuando ella llegaba a la esquina, aquella vez ella sonrió
y el olor a cloro entonces se hizo insoportable.

lunes, 1 de noviembre de 2010

La causa primera


-Gracias a Dios.
-Dios no existe.
-No existe porque no quiere. Cacha el hueón omnipotente.